Historia de las tiny houses
¿Cómo y cuándo empezó el movimiento tiny house y cómo llegó a ser tan popular?
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Vi mis primeras tiny houses viajando por Nueva Zelanda hace unas dos décadas. Eran creaciones geniales y peculiares que rodaban por las carreteras secundarias del país, como escapadas de un libro infantil: carpintería alocada, tejados torcidos, ventanas de colores y porches desplegables. Seguramente hechas en casa, y seguramente construidas con toda la diversión que uno puede tener construyendo cualquier cosa.
En ese mismo viaje me hice amigo de Emery y Dawn, una pareja maravillosa de unos 70 años que vivía en un autobús escolar reformado en algún lugar del monte neozelandés. Habían vivido en él y en otras casas hechas por ellos mismos durante la mayor parte de su vida adulta. Para ellos, las tiny houses no eran nada nuevo: existían desde hacía bastante tiempo. Pero ¿desde cuándo, exactamente? ¿Cuándo empezó el movimiento tiny house?
Se podría decir que las tiny houses existen desde el comienzo mismo de la arquitectura de nuestra especie. Porque, claro, antes de construir villas, mansiones y castillos, construimos refugios más sencillos y pequeños. E incluso más adelante en la historia, ya cerca de la época moderna, cuando las casas sofisticadas se convirtieron en la norma y lo grande pasó a ser lo mejor, siempre ha habido gente errante, nómadas, gitanos y otros pueblos viajeros que han seguido viviendo en casas más pequeñas y, a menudo, móviles.
Sin embargo, el movimiento tiny house como contramovimiento declarado es un fenómeno bastante reciente: empezó hace solo unos 20-30 años en Estados Unidos, como una alternativa popularizada culturalmente frente a la tendencia moderna de que la vivienda media sea cada vez más grande y más cara.
Este es un resumen muy aproximado de algunos de los hitos importantes de este movimiento. Desde las primeras expresiones culturales en forma de libros de los años 70 - 90; pasando por las primeras apariciones de Jay Shafer y otros pioneros en los grandes medios; la crisis hipotecaria de 2008, que dio al movimiento urgencia y más impulso; y, por último, el auge impulsado por internet en la década siguiente, que convirtió la vida en una tiny house de un movimiento marginal en algo de lo que casi todo el mundo ha oído hablar:

1973 Lloyd Kahn y Bob Easton publican el compendio Shelter, uno de mis libros favoritos de todos los tiempos, “… sobre casas sencillas, materiales naturales y el ingenio humano […] sobre el descubrimiento, el trabajo duro, las alegrías de la autosuficiencia y la libertad”.
1998 The Not So Big House, de Sarah Susanka, se convierte en un éxito de ventas. Es una llamada a pasar de la cantidad a la calidad, aprovechando al máximo el espacio en lugar de buscar más espacio.

2000 La tiny house del profesor universitario Jay Shafer aparece en la portada de un periódico de Iowa y despierta mucho interés. Más o menos al mismo tiempo, Shafer funda también la primera empresa profesional de venta de tiny houses: Tumbleweeds Tiny House Company.
2002 Junto con Gregory Johnson, Nigel Valdez y Shay Salomon, Shafer crea en 2002 la Small Houses Society, con el objetivo de apoyar la investigación y el desarrollo de espacios habitables más pequeños.

2007-2008 A raíz de la crisis hipotecaria, el mercado inmobiliario toca fondo y el interés por las tiny houses se dispara a niveles nunca vistos.

2009-hoy Con la ayuda de internet y las redes sociales, las tiny houses reciben una enorme atención mediática. Programas de televisión como Tiny House Nation y Tiny House Hunters, numerosos blogs y libros aumentan la popularidad de las tiny houses y las acercan al gran público. Además de quienes las construyen por su cuenta, surgen cada vez más constructores profesionales de tiny houses, no solo en Estados Unidos y Oceanía, sino también en países como Japón, España, Reino Unido y Alemania.
El movimiento tiny house va más allá de lo individual: en los últimos años, cada vez más organizaciones, ciudades y condados reconocen el potencial de las tiny houses como solución a la falta de vivienda y para un uso más eficiente del suelo.


