¿Qué es el suelo laminado?

El suelo laminado es un revestimiento de suelo híbrido formado por una base de tablero de partículas de madera cubierta por una capa decorativa y una capa de desgaste transparente. Existe desde hace unos 50 años y la mayoría de las veces imita la madera, aunque no siempre. El laminado que usamos está hecho con restos de la industria forestal y maderera, lo que lo convierte en una opción sostenible. Es el único suelo compatible con nuestra calefacción por suelo radiante de infrarrojos.
VENTAJAS E INCONVENIENTES Al ser asequible y más económico que, por ejemplo, la madera maciza, el suelo laminado es una gran opción si tienes un presupuesto ajustado. Puede costar más o menos la mitad que un suelo de madera pero, igual que con la madera, hay distintas calidades. Algunos parecen más realistas que otros, y otros pueden no ser tan gruesos como necesitas, por lo que se desgastan antes que un producto de mejor calidad.
Los suelos laminados están hechos de fibras y pasta de madera, es decir, básicamente de papel. Y como la madera es un recurso sostenible y renovable, el suelo laminado es respetuoso con el medio ambiente. Se podría decir que en muchos casos ya es un producto reciclado, ya que en su fabricación no solo se usan troncos, sino también residuos de madera. Gracias a los avances en la tecnología de fabricación, cuesta distinguir entre los materiales naturales y el laminado. Además, hay muchísimos relieves distintos que imitan el aspecto de una gran variedad de maderas y quedan muy bien. Hay un diseño para prácticamente cualquier estilo que te guste. Y además de ser bonito, resiste muy bien los arañazos. Aguanta, por ejemplo, el paso continuo, los juegos de los niños y las uñas de tus queridas mascotas. Y ya que hablamos de niños y mascotas: el suelo laminado es muy fácil de limpiar. El mantenimiento no supone ningún problema. Las manchas y los líquidos derramados se quitan con un paño suave de microfibra, y es fácil eliminar la suciedad o el polvo.
Eso sí, un suelo de madera natural puede restaurarse tras años de uso y volver a parecer nuevo. Con el suelo laminado no es así. Su capa superior está pensada para proteger del desgaste, pero no se puede lijar ni restaurar, porque podrías llegar a la capa decorativa y estropearla junto con su resistencia. Por eso, un suelo de madera natural puede durar décadas, ya que se puede renovar y restaurar varias veces, y el laminado no. Aun así, es un material muy duradero, hecho para resistir el uso intenso, los golpes, los arañazos e incluso la decoloración por el sol. Además, si a una lama de laminado le pasa algo, normalmente se puede cambiar por una nueva. Su vida útil es de unos 15- 25 años, y para entonces quizá quieras un suelo nuevo de todos modos. Pero, a largo plazo, un suelo de madera natural puede ser mejor inversión.
Si buscas durabilidad, un precio asequible y diseño, el suelo laminado es una gran elección. Además, como decíamos, es el único suelo compatible con nuestra calefacción por suelo radiante de infrarrojos.


