¿Vaqueros como aislamiento? ¿En serio?
¡Sí, en serio! Es verdad. Usamos aislamiento de textil reciclado en todas nuestras casas.

El aislamiento Métisse está hecho con las fibras de vaqueros y jerséis sobrantes. La ropa vieja desechada se convierte en fibra y se transforma en un aislante de alta calidad. Está compuesto en un 90 % por fibras de algodón recicladas. El primer paso del proceso es quitar todo el metal, como tachuelas, cierres, botones y cremalleras. Después, el material se tritura con maquinaria industrial y finalmente se deshace hasta volver a su materia prima, las fibras de algodón. Parece casi algodón de azúcar. La transformación requiere muy poca energía, lo que la hace todavía más respetuosa con el medio ambiente. Después, las fibras de algodón se tratan para que sean ignífugas y resistentes a insectos, plagas y moho. A continuación se unen con otras fibras en hornos para estabilizar el material antes de cortarlo en planchas. El proceso usa unos 3 pares de vaqueros por metro cuadrado de aislamiento de 100 mm de grosor.
VENTAJAS E INCONVENIENTES Al usar aislamiento de textil reciclado ayudas a evitar que lleguen residuos a los vertederos. No contiene formaldehído y no tiene esas famosas fibras diminutas que pican e irritan la piel y los pulmones, como la fibra de vidrio. Además, cumple con los tres pilares de la sostenibilidad: como está compuesto en un 90 % por ropa reciclada, es muy bueno para el medio ambiente (Planeta); la recogida y clasificación de la ropa la hacen personas con dificultades en el mercado laboral (Personas); y al aislar, baja la factura de energía (Beneficio), ¡y el círculo se cierra! Y, por supuesto, las fibras naturales de algodón son 100 por cien reciclables al final de la vida útil del aislamiento.
La baja densidad del aislamiento de textil reciclado reduce la conductividad térmica, es decir, minimiza la transferencia de calor de un material (tu casa) a otro (el aire que la rodea). Este aislamiento también regula la humedad. El algodón, su componente principal, es conocido por su capacidad para regular la higrometría. Absorbe y libera vapor, evita que se forme un punto de rocío y después recupera su capacidad térmica. Instalado junto con una barrera de vapor, ayuda a limitar el riesgo de condensación y, con ello, la aparición de humedad. El material también se hace resistente al moho mediante un tratamiento químico.
Este tipo de aislamiento es además una buena barrera acústica: las largas fibras de algodón del material crean una estructura tridimensional que atrapa, aísla y controla las ondas sonoras. El textil reciclado no contiene compuestos orgánicos volátiles ni formaldehído. Instalar aislamiento de textil reciclado no irrita la piel ni las vías respiratorias. El aislamiento de textil reciclado no lleva insecticida. Las pruebas muestran que los ácaros no pueden desarrollarse en él. El aislamiento recupera su grosor original después de prensarlo. El resultado es un valor de aislamiento muy constante y alto.
Es un material de primera, así que cuesta más que otros materiales menos ecológicos. También tiene un valor aislante algo inferior al del aislamiento PIR, por ejemplo. Dicho esto, el aislamiento de textil reciclado es perfecto si buscas un producto con un gran valor aislante que cumpla con los tres pilares de la sostenibilidad.


